
Ya el genio del siglo XX, Albert Einstein, dijo: “Nada será más beneficioso para la salud humana y aumentará más las probabilidades de supervivencia en la tierra que el paso a la alimentación vegetariana.” Pero Einstein también dijo: “Hay dos cosas infinitas: El universo y la estupidez humana. Pero respecto al universo no estoy completamente seguro.”
La “industria del animal útil” y su producción de carne y leche constituye el principal causante del calentamiento global y por tanto de la catástrofe climática, a través de la emisión de gas invernadero como metano y CO2, e incluso por delante del tráfico de coches. Las selvas tropicales, tan importantes para el clima mundial, son taladas para crear pastos para los “animales útiles” y cultivar plantas forrajeras. El “pulmón verde” de la madre Tierra está siendo destruido a un ritmo vertiginoso.
Incluso la Oficina Federal del Medio Ambiente alemana ha hecho un llamamiento a los consumidores para un comportamiento consciente respecto al clima y la reducción del consumo de carne. En el “Berliner Zeitung” decía el Prof. Dr. Andreas Troge: “Deberíamos reconsiderar nuestro elevado consumo de carne.” Esto no sólo sería beneficioso para la salud, sino también para el clima. “Y apenas supone una renuncia respecto a la calidad de vida”, dijo el presidente de la oficina de medio ambiente. El presidente de la “Intergovernmental Panel on Climate Change” (IPCC) de la ONU y premio Nobel de la paz del 2007 Rajendra Pachauri, exhorta a comer menos carne, ya que el consumo de carne es una costumbre muy perjudicial para el clima. Las investigaciones han demostrado que la producción de un kilo de carne provoca emisiones del orden de los 36,4 kg de CO2.
El prestigioso World Watch Institute publicó el 21 de Octubre de 2009 un estudio sobre la importancia de la cría de animales y el consumo de productos animales en el cambio climático. Según este estudio el consumo de carne, leche y huevos es responsable de ¡al menos 51% de las emisiones mundiales de gas invernadero ocasionadas por el ser humano!
Fuente: www.worldwatch.org (PDF 0,8 MB)